​Drogas de diseño: la venta en Internet subió un 30% en tres años

junio 23, 2016
Tal vez lo más llamativo sea que este mercado ilegal no se oculta: cualquiera está a pocos clicks de recibir estupefacientes en su casa.

Fuente: www.clarin.com

Internet es una vidriera enorme en la que se exhibe de todo. Con la misma naturalidad con la que se ofrecen jeans, celulares o departamentos, se venden drogas de diseño. Este ciberdelito, ahora también investigado en el marco de la causa Time Warp, creció exponencialmente en los últimos años. Así lo aseguró el fiscal Horacio Azzolin, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Ciber-delincuencia (UFECI), que depende de la Procuración General de la Nación.

“La experiencia de las investigaciones muestra un incremento de entre el 25% y el 30% en los últimos tres años”, precisó a Clarín Azzolin, quien destaca que las opciones por la Web son muy amplias: “comercializan marihuana, cocaína, LSD, éxtasis y más”.
Tal vez lo más llamativo sea que este mercado ilegal no se oculta: cualquiera está a pocos clicks de recibir estupefacientes en su casa. Es sólo cuestión de googlear, mandar un mail y arreglar para concretar la operación. Existen páginas de Internet en las que los dealers no sólo comparten la lista de sustancias que tienen disponible y un correo para los interesados en adquirirlas, sino que también explican qué tiene cada una, qué efecto genera, cuál es la mejor forma de consumirla y en qué ocasión se recomienda. A su vez, suelen relatar sus experiencias con esas
drogas y redactar tutoriales sobre lo que deben hacer “en caso de emergencias”.
“El negocio de venta de estupefacientes empieza a trasladarse al mundo virtual en gran medida por el anonimato que proporciona Internet. Hoy los vendedores cuentan con mecanismos para accionar sin revelar ni su identidad ni su ubicación”, resalta Azzolin, en referencia a programas que permiten encriptar datos.
Sobre el modus operandi, explica que “en general, la oferta de sustancias es pública, los compradores suelen pagar por la droga a través de bitcoins –una suerte de moneda virtual– y luego se pacta el envío”. Según el fiscal, uno de los obstáculos para terminar con este ciberdelito tiene que ver con que “si bien se sabe que detrás de cada vendedor hay una organización, estamos acostumbrados a hacer el corte en el dealer”, resume Azzolin. Y destaca que lo recomendable es que los particulares que se encuentren con este tipo de ofertas “se acerquen a una comisaría a denunciarlo”.
Además de resultar funcional para los que comercializan la droga, este mercado virtual le “facilita el camino” a los adictos. “Antes, los consumidores terminaban muchas veces en una villa con tal de conseguir estupefacientes. Hoy las sustancias llegan a ellos”, sostiene Guido Kopelman, médico psiquiatra experto de Adicciones y director del centro médico de rehabilitación Ayres. Este especialista afirma que sus pacientes le manifiestan que consiguen la droga por Internet: “En varias de mis consultas detecto que realizan los primeros contactos a través de la Web. Así llegan, por ejemplo, a conectarse con narcopizzerías que mandan las sustancias por delivery”, detalla Kopelman, quien relaciona esta tendencia con el “vacío legal” que existe con respecto a los contenidos digitales.
Según Ramiro Mendoza Aguila, sociólogo y coordinador de la Tecnicatura en Adicciones de la Universidad de Flores, “el aumento de venta de drogas de diseño por Internet ha alcanzado diferentes vías como las redes sociales, los foros y el servicio de mails”. A diferencia de Kopelman, señala que “las personas con consumo problemático recurren a la Web en una segunda instancia”. “La población juvenil tiende a probar la droga en grupo y quebrar el miedo con pares. Internet aparece cuando la persona empieza a drogarse sola y se convierte en policonsumidora. Es entonces que usa la Web para adquirir nuevas sustancias”, dice el sociólogo, que también está a cargo del área de Prevención de Adicciones de la Asociación Civil Centro de Vida, ubicada en Recoleta.
El problema no es exclusivamente nuestro, sino que se presenta a nivel global. En Estados Unidos, el año pasado sentenciaron a cadena perpetua a Ross Ulbricht, creador de Silk Road (Ruta de la Seda), una página de venta de drogas ilegales que movió 200 millones de dólares en los tres años que estuvo activa. Su fundador, que operaba bajo un seudónimo, fue descubierto y acusado por tráfico de drogas y piratería informática, entre otros cargos. ¿Cómo llegaron a capturarlo? Durante dos años, agentes encubiertos hicieron más de cien compras de sustancias prohibidas a dealers de Estados Unidos, lo que finalmente permitió llegar hasta la cabeza de esta organización.

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