Controles de drogas: el cannabis es la sustancia que más permanece

Fuente: lavozdegalicia.es. JORGE CASANOVA.

Su presencia en la saliva tarda entre seis y doce horas en desaparecer

Es una queja común entre los consumidores de drogas ilegales el hecho de
que los controles de la DGT no estipulen, como ocurre con el alcohol, una
cantidad mínima, un margen de tolerancia que permita combinar consumo y
conducción. La ley entiende que cualquier conductor que ingiera una sustancia
ilegal está incapacitado para conducir. Y castiga duramente la vulneración de ese
precepto: 1.000 euros de multa y seis puntos del carné. No hay zonas grises.
O positivo o negativo.

«El alcohol es una molécula muy sencilla —opina el catedrático de toxicología,
Manuel López-Rivadulla— y se sabe perfectamente cómo funciona, pero con el
resto de drogas es mucho más complicado: hay mucha variabilidad individual en
la respuesta. Los toxicólogos no somos capaces de ofrecer ahora mismo unos
valores en esas drogas a partir de los cuales una persona esté mermada para
conducir». Este experto añade también la dificultad para hacer estudios con
este tipo de sustancias ilegales y cuya composición varía extraordinariamente
al no estar sometidas a regulación alguna.
¿Qué debe hacer por tanto un consumidor de drogas ilegales para evitar que
afecten a su capacidad de conducir o, al menos, que no le hagan dar positivo en
un control? Dejar que el organismo las metabolice. El tiempo que debe
transcurrir es variable, pero, en términos generales, el cannabis es, sin duda, la
sustancia que más tiempo va a permanecer en el organismo. También en la
saliva, que es el parámetro que mide el test utilizado por la DGT. De acuerdo con
López-Rivadulla, uno de los mayores expertos de Galicia, para un consumidor
convencional, el tiempo que debe discurrir es de entre seis y doce horas. Si se
trata de un gran consumidor, ese periodo de tiempo es muy superior. Para el
resto de las sustancias ilegales que el test de la DGT es capaz de detectar, el
transcurso de tres horas debería ser suficiente para borrar su presencia en la
saliva y que, por tanto, no afecten significativamente a la capacidad del
conductor. López-Rivadulla añade que hay otros parámetros que influyen
también en la durabilidad de las sustancias en la saliva: la cantidad consumida
sobre todo, pero también la envergadura y el peso del consumidor.

En la orina, más tiempo
Otra cosa es la permanencia de las drogas en el organismo cuyo rastro puede
ser detectado hasta años después de su consumo si se analiza un pelo, por
ejemplo. En general, las sustancias ilegales pueden encontrarse en los anáilsis
de sangre o de orina. En la orina permanecen mucho más tiempo que en la
sangre. De hecho, explica López-Rivadulla, cuando se planteó la fórmula más
adecuada para analizar a los conductores, se optó por la saliva por varias
razones: es más sencilla la toma de muestras, es la menos invasiva para el
conductor, pero también permite una determinación más razonable de la
influencia de esas sustancias sobre la capacidad para conducir de la persona que
se somete al test.

La generalización de controles ha rebajado el consumo al volante
A finales del año pasado, la DGT puso en marcha una importante campaña para
detectar conductores drogados con alcohol u otras sustancias. Efectuó en una
semana 4.977 pruebas indiciarias de las que 1.444 dieron positivo, casi un
30 % Sin duda es una cifra muy alta, aunque no significa que el 30 % de los
conductores que circulan por la carretera hayan consumido drogas. El toxicólogo
Manuel López-Rivadulla, en cuyo laboratorio se fiscalizan muchos de los tests
que realiza la DGT, está convencido de que la generalización de esta práctica es
un hecho disuasorio que ha reducido sustancialmente el consumo de drogas al
volante.
Asegura el catedrático que un estudio efectuado en el año 2008 arrojó el
resultado de que alrededor de un 7 % de los conductores se ponían al volante
después de haber consumido algún tipo de droga ilegal. No se ha vuelto a
repetir un estudio semejante, pero López-Rivadulla considera que las cifras de
2008 no se pueden comparar con los resultados que arrojan los controles
actuales, ya que la DGT los suele practicar en lugares y horas propicios, donde el porcentaje de conductores afectados por el consumo es mayor del que se
encontraría en un control completamente aleatorio.
Más seguridad existe sobre la fiabilidad del test que se aplica. Inicialmente, el
conductor que da positivo debe aportar una segunda muestra de saliva para su
posterior análisis en el laboratorio que confirmará o rebatirá la presencia de
sustancias ilegales. Afirma el toxicólogo que los análisis que contradicen el
primer resultado son mínimos y que no superan el 2 %. El test es, por tanto, de
gran fiabilidad.

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