Efectos del alcohol en el embarazo

Fuente: lavanguardia.com. Joaquín Callabed.

En un congreso de la Sociedad Francesa de Pediatría celebrado en Nantes rendimos homenaje a
Paul Lemoine, pediatra social hijo de esa ciudad, que fue el primero en describir el cuadro de los hijos
de madre alcohólica.
Observó el aspecto peculiar y el retraso mental que presentaban algunos niños en una guardería,
cuyas madres eran alcohólicas.
Describió Lemoine que estos niños presentaban una cabeza pequeña con hendiduras palpebrales
pequeñas, mandíbula pequeña y labio en boca de pescado. También padecían un soplo cardíaco y
una macrodactilia en el primer dedo del pie. Evolucionaban con retraso de crecimiento somático,
psicomotor y psicoafectivo.
Esta patología es una de las primeras causas de retraso mental. La causa directa es el consumo de
etanol con acción lesiva directo sobre el feto. No existen marcadores biológicos ni radiológicos.
El feto no puede defenderse de la agresión por carecer de poder catalítico, ejerciendo el alcohol su
acción por interferencia en la cadena respiratoria del NADH (incremento) con repercusión en el
metabolismo lipídico (hiperlipemia), hidrocarbonado (hipoglucemia) y oligoelementos (Zn) e incluso
induciendo anomalías cromosómicas.

Se considera que la ingesta diaria de 90 mL de etanol en la gestación hace que el 40% de los fetos
sufran el SAF, si son 60-90 mL sucederá en el 19% y si son 30-60 mL sucederá en el 10% de casos.
Lemoine, junto a los doctores Harousseau y Borteyru, publicó sus observaciones de 127 niños
afectos de esta enfermedad en la revista Ouest Medical ( 1968), que tuvo poco impacto y no
convenció mucho a los pediatras franceses.
Fueron los americanos Clarren y Jones los que publicaron en la prestigiosa revista Lancet (1985) 11
casos de fetopatía alcohólica que tuvo una gran repercusión en el mundo científico y le denominarían
Síndrome Alcohólico Fetal (SAF).
Describieron tres niveles: En el primer nivel hay deficiencias de crecimiento pre y posnatal; en el
segundo nivel hay alteraciones cráneo faciales como microcefalia, fisuras palpebrales cortas y
malformaciones del área maxilar; en el tercer nivel describen graves disfunciones del sistema
nervioso central.
Incidencia
En Estados Unidos, se considera que afecta de un 0,3 a 4,8 por mil de nacimientos, que coincide con
la cifra detectada en Australia. En Noruega, tras advertir a comadronas, ginecólogos y pediatras
detectaron que un 1,5 por mil nacimientos están afectados por el SAF. Experimentado en animales,
se confirmó la acción teratógena del alcohol etílico o etanol.
Tres madres de la localidad francesa de Roubaix con hijos afectados por esta enfermedad
denunciaron al Gobierno francés la falta de información que habían observado en las botellas con
productos alcohólicos que habían consumido y los resultados nefastos de su embarazo.

El ministro de sanidad de aquel momento, Douste -Blazy, ordenó que se llevara una encuesta
específica a las embarazadas durante el cuarto mes de gestación y que el etiquetado de bebidas con
alcohol incluyera una información precisa de los posibles efectos al feto.
La ingesta de alcohol femenina en nuestro medio va en aumento. Si una consumidora habitual de
alcohol decide quedar embarazada debería tener una información precisa de los riesgos que corre su
embarazo.
En Estados Unidos se advierte de este riesgo en el etiquetado de botellas que contienen alcohol. El
entusiasta Dr. Tritan, pediatra social de Roubaix que fue mi profesor en París, preconizaba con
rotundidad tolerancia cero de alcohol durante el embarazo.
Se debería incluir en los envases con bebidas alcohólicas mensajes de advertencia sobre los peligros
en el feto indicando que puede producir retraso mental y defectos congénitos. No hay que aspirar a
lo legal, hay que aspirar a lo óptimo.
Paul Lemoine es el ejemplo de pediatra social de Escuela Infantil que indaga no solo en el
crecimiento somático de peso y talla, sino también en el desarrollo psicomotor y psico-afectivo de
cada niño y el entorno social donde se desenvuelve.

También detecta precozmente cualquier alteración del desarrollo, estando en contacto con la
psicóloga y las familias.
Se debería prestar mas atención a la detección precoz de trastornos del desarrollo en edades
tempranas (Callabed, 2005. Tesis Doctoral).
Aplaudiendo a las aportaciones de Paul Lemoine se me ocurrieron algunas ideas. La importante
labor de las comadronas, pediatras y tocólogos para detectar la enfermedad; la importancia del
pediatra de Escuela Infantil y el necesario apoyo de las autoridades públicas para que continúen las
efectivas campañas de prevención de accidentes de tráfico, y concedan un espacio a la prevención
de los riesgos del alcohol y otras drogas en el embarazo haciendo hincapié en que es una importante
etiología de retraso mental y es evitable. El alcohol es una droga dura.
El SAF es un caso de retraso mental grave que puede prevenirse. Mil niños españoles podrían evitar
esta patología cada año. Hay camino por recorrer. No conozco estudios epidemiológicos sobre este
tema.

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