InSite, el lugar en Canadá con aval para inyectarse drogas

mayo 26, 2016
El Ministerio de Justicia de Colombia recomendó analizar centros como ese para combatir problema de drogas inyectadas

Fuente: Paulina Angarita Meneses. www.eltiempo.com

En el centro de Vancouver, la moderna ciudad canadiense calificada en estudios económicos como una de las mejores en calidad de vida, existe un lugar a donde unas 600 personas adictas a las drogas acuden a diario para inyectarse, de manera segura, cocaína y heroína.

InSite, creado a principios de los años 90 ante el gran número de muertos por sobredosis, cuenta con el apoyo y aval del Gobierno de Canadá.

Ese modelo, que también se aplica en España, fue recomendado en el más reciente estudio de heroína y drogas inyectadas realizado por el Ministerio de Justicia de Colombia, tras detectar que en este país hay, al menos, 15.000 personas que se inyectan drogas.

EL TIEMPO pidió a la directora de InSite, Liz Evans, que explique cómo funciona este centro.

¿Cómo y por qué surgió InSite?

InSite fue creado como respuesta a una situación dada: a principios de los años 90 existían centenares de individuos en Vancouver que se inyectaban drogas sin control y muchos morían por sobredosis. En un año, por ejemplo, fallecieron 413 personas por esta causa.

Es decir, era un escenario de drogas abierto y visible en la ciudad y también alto el índice de contagio de VIH. Así, nos enfocamos en observar lo que estaba ocurriendo en otras partes del mundo y lo que se estaba adelantando para afrontar la crisis de drogas y el crimen interno. Dentro de esta observación encontramos que en Fráncfort (Alemania) se habían instalado lugares de inyección supervisada y ello había reducido el escenario de drogas visible, logrando que la gente entrara al lugar y encontrara los servicios que buscaba desesperadamente.

¿En InSite las personas llevan su propia dosis?

Los usuarios de drogas llegan con la que han comprado en el mercado ilegal. InSite es el único lugar donde inyectarse estas sustancias no constituye un comportamiento criminal.

¿Cuál es el límite que se les permite?

La gente trae lo que tiene para su consumo personal, y no hay límites. En general tienden a usar opiáceos en un 65 por ciento y estimulantes en un 35 por ciento.

¿Cómo es un día de atención a los adictos a las drogas inyectadas?

En InSite proveemos material limpio y esterilizado, enseñamos técnicas para que se inyecten de manera segura y apoyamos a los usuarios para encontrar recursos y conexiones que les permitan mejorar su vida. Los usuarios de drogas son bienvenidos y tratados con respeto. Escuchamos sus necesidades y establecemos relaciones basadas en la confianza. Eso es clave. Hay quienes vienen solo por el material limpio para inyectarse y hay quienes lo utilizan en el lugar. Hay otros que entran para ser atendidos por una enfermera, en caso de tener alguna herida, o los que buscan hacerse una prueba de VIH, o quienes entran para empezar un proceso de desintoxicación. Nuestra meta es lograr que las personas en riesgo de morir en la calle por sobredosis y aquellos que no están conectados al sistema de salud existente entren a InSite y usen los servicios.

¿A cuántas personas atienden cada día?

InSite es el lugar de inyección supervisada más usado en el mundo; alrededor de 600 inyecciones son aplicadas con un promedio de 800 a 1.200 visitas al día. Se han aplicado más de 2 millones de inyecciones desde que abrimos hace 13 años. Estas inyecciones no se aplican en la calle ni a la entrada de los negocios u oficinas; tampoco en los parques o en los callejones. En InSite hay un equipo de trabajo que revive a aquellos que se sobredosifican, teniendo en cuenta que alrededor de 50 personas caen en sobredosis mensualmente.

¿Cuál es el perfil de los usuarios que asisten a InSite?

La gran mayoría viene de los barrios aledaños. Por lo general, no llegan de lejos. Más de 14 mil personas se han registrado desde que abrimos.

¿Bajo qué leyes está amparado el funcionamiento de InSite?

InSite abrió sus puertas bajo una excepción del código penal, específicamente en la sección siete, que trata de la posesión y tráfico de narcóticos. Esa excepción fue creada inicialmente por el Ministro Federal de Salud para probar.

InSite tiene ahora esa excepción porque las investigaciones han demostrado que hemos salvado vidas y hemos conectado personas con servicios vitales de salud. La constitución de Canadá garantiza el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad; es por eso que la Corte Suprema falló a favor de InSite en un caso en contra del Gobierno Federal (el gobierno conservador anterior) cuando querían cerrarnos. El fallo se dio en septiembre del 2011.

¿Trabajan de la mano del Gobierno de Canadá?

El espacio de inyección supervisada fue fundado por el gobierno de la provincia (es como el Estado) y el Ministro de Salud es quien debe dar la excepción de la ley de drogas.

¿Es una política de Estado o solo para Vancouver?

Ahora hay un interés creciente en expandir este servicio en todo el país por otros gobiernos provinciales y del Gobierno Federal.

¿Cómo logra InSite no traspasar la barrera de la privacidad de quienes asisten cada día?

La gente que usa el lugar se registra con un nombre anónimo, un seudónimo; así que su identidad permanece oculta y así se respeta su anonimato.

Hay quienes creen que estos centros promueven el consumo. ¿Es así?

Los estudios realizados demuestran que estos lugares no promueven el consumo, sino que ayudan a conectar a usuarios de drogas con servicios vitales, y a salvar sus vidas para que tengan oportunidad de cambiar la situación. Al usar InSite, los usuarios tienen 35 por ciento de probabilidades de entrar a un tratamiento para su adicción. El uso de InSite previene la muerte, el contagio de enfermedades e incrementa las conexiones para personas por lo general muy afectadas. El mensaje es que sus vidas valen tanto que es muy importante salvarlas.

¿Cómo logró InSite romper las barreras de rechazo en la comunidad y en las autoridades?

Hubo muchas acciones y conversaciones públicas con la comunidad que llevamos a cabo durante muchos años para cambiar la actitud de la gente en Vancouver. Al principio solo el 30 por ciento del público apoyaba la iniciativa; ahora, más del 75 por ciento la respalda. InSite manda un mensaje muy poderoso de esperanza que además es apoyado por los comerciantes, pues reduce el uso de drogas inyectadas en la calle, en la vía pública. Y a las familias les permite pensar que sus hijos van a seguir vivos y que tienen la esperanza de vivir un día más.

¿Cuáles son los resultados de reducción del daño en Vancouver?

El resultado más importante es que se redujo el índice de sobredosis en un 35% en el área, se atenuó la transmisión de VIH, se enseñaron técnicas de inyección seguras y se hizo partícipe e involucró a los usuarios de los servicios de cuidado y tratamiento.

¿Cuánto cuesta el funcionamiento de InSite?

El presupuesto anual total es de tres millones de dólares, que incluye 12 cabinas de inyección funcionando 18 horas al día, miles de visitas y un programa de desintoxicación y hospedaje transitorio para 30 personas. Existen muchos modelos, algunos son más baratos, otros más caros. Cuanto más personal clínico se tenga, vale más. Pero hay una relación importante y es el ahorro que este sitio significa para el sistema de salud. Por cada dólar que se gasta en InSite, el sistema se ahorra cuatro.

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