Vinculan el abuso de sustancias al trastorno explosivo intermitente

marzo 22, 2017

​Las personas con trastorno explosivo intermitente (TEI) -un trastorno marcado por frecuentes estallidos físicos o verbales- tienen un riesgo cinco veces mayor de abusar de sustancias como el alcohol, el tabaco y la marihuana que aquellas que no muestran un comportamiento agresivo frecuente, según concluye un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos.

Fuente: www.infosalus.com

Las personas con trastorno explosivo intermitente (TEI) -un trastorno marcado por frecuentes estallidos físicos o verbales– tienen un riesgo cinco veces mayor de abusar de sustancias como el alcohol, el tabaco y la marihuana que aquellas que no muestran un comportamiento agresivo frecuente, según concluye un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos.

En el estudio, publicado este martes en ‘Journal of Clinical Psychiatry’, Emil Coccaro y colegas analizaron datos de más de 9.200 personas inscritas en la ‘National Comorbidity Survey’, una encuesta nacional de salud mental en Estados Unidos. Encontraron que a medida que aumentaba la severidad del comportamiento agresivo, también se incrementaban los niveles de consumo diario y semanal de sustancias.

Los hallazgos, que se detallan en un artículo publicado en ‘Journal of Clinical Psychiatry’, sugieren que un historial de conducta agresiva frecuente es un factor de riesgo para el abuso posterior de sustancias y que un tratamiento eficaz para la agresividad podría retrasar o incluso prevenir el abuso de sustancias en los jóvenes.

No es un trastorno conductual, sino neurobiológico

El TEI afecta a 16 millones de estadounidenses, más que el trastorno bipolar y la esquizofrenia combinados. A menudo se diagnostica primero en adolescentes, algunos de ellos con tan sólo 11 años, antes de que se desarrollen los problemas de abuso de sustancias. Se cree que el TEI tiene un componente genético significativo, aunque Coccaro señala que se tiende a tratar como un problema social-conductual en lugar de como un verdadero trastorno neurobiológico.

«La gente no lo ve como un problema médico, piensa que es simplemente un mal comportamiento que han desarrollado a lo largo de sus vidas, pero no lo es, tiene una biología y una neurociencia importantes detrás», afirma Coccaro, profesora de Psiquiatría y Neurociencia del Comportamiento en la Universidad de Chicago.

Investigaciones anteriores han señalado que el comportamiento agresivo en TEI se debe a la presencia de otros trastornos psiquiátricos, como la ansiedad o la depresión. Pero este nuevo trabajo no encontró tal relación. Aunque el abuso de sustancias, como el consumo excesivo de alcohol, puede claramente empeorar el comportamiento agresivo, la aparición de TEI casi siempre precede al desarrollo del abuso crónico de sustancias.

Coccaro y su equipo encontraron que el TEI precedió al abuso de sustancias en el 92,5 por ciento de los casos en los que los sujetos desarrollaron ambos trastornos. Esta experta señala a la intervención psicológica temprana, la medicación y la terapia cognitiva como los tratamientos más efectivos para prevenir, o al menos retrasar, los problemas de abuso de sustancias en adolescentes diagnosticados con TEI.

«Lo que realmente se está tratando es la desregulación emocional que conduce a la agresión», explica Coccaro. «Cuanto antes se trate esta desregulación, es más probable que se compensen otros trastornos que vendrán más adelante en el camino», concluye esta investigadora.

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