Colombia: nuevo plan antidroga

septiembre 24, 2015

Se espera que 26.000 familias que se dedican a la producción de coca reemplacen los cultivos ilícitos por proyectos agrícolas.

Fuente original: elpais.com

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos , presentó el martes su plan de política antidroga, basado en la sustitución de cultivos ilícitos. En Nariño y Putumayo, dos departamentos del sur del país, muy golpeados por el narcotráfico, se implementará inicialmente un proyecto con el que se espera que 26.000 familias que se dedican a la producción de coca reemplacen los cultivos ilícitos por proyectos agrícolas o pecuarios que tengan opciones de producción en su territorio.

Santos recordó que en los últimos dos años se han incrementado los cultivos de coca. El país tenía 69.000 hectáreas sembradas en 2014 , casi 100.000 menos que este año, según Naciones Unidas. “Colombia no tiene por qué seguir siendo el primer exportador de coca del planeta y vamos a probarlo”, afirmó el mandatario, quien explicó que esta nueva estrategia estará coordinada inicialmente por la presidencia, aunque el Gobierno espera tener una entidad dedicada exclusivamente al tema que será liderada por el exministro de salud Eduardo Díaz.

El proyecto contempla también la creación de una agencia de comercializadores rurales, que se encargará de recoger, distribuir y buscar mercados para los productos que los campesinos cultiven bajo asesoría especializada. Uno de los puntos más importantes busca dar la garantía de titulación de tierras a las personas que por más de cinco años se hayan dedicado a los cultivos ilícitos en esos predios.

De los 1.102 municipios que tiene Colombia, 204 tienen cultivos de coca. El 81% de la producción se concentra en seis departamentos y dos terceras partes de los cultivos ilícitos están en parques naturales, zonas de reserva natural o territorios étnicos o colectivos. Para esto, según el anuncio, las comunidades que cultivan en los parques tendrán un plan de reubicación fuera de ellos, con programas de vivienda rural, servicios y proyectos agropecuarios. Las FARC no serán ajenas a esta estrategia.  Santos aseguró que el Gobierno ha hablado con la guerrilla para realizar planes conjuntos para la sustitución de cultivos.

El analista y politólogo León Valencia señala que la nueva política antidrogas corresponde a unos de los aspectos que se han debatido en los diálogos de paz con las FARC.  “Se ha discutido sobre la importancia de la erradicación manual y la sustitución de cultivos, de ayudar a los campesinos cocaleros en lugar de reprimirlos”, afirma. Para Valencia, Colombia “entra a una nueva era para superar el problema de las drogas, ofreciéndole una salida al campo colombiano”.

La nueva política antidrogas llega pocos días antes de que se deje de usar de forma definitiva el glifosato, el próximo 1 de octubre, luego de ser utilizado en sembradíos de coca en el país desde 1994. “Comienza una nueva era en la lucha contra el narcotráfico en el país”, aseguró Santos, quien reiteró que este plan no significa que no continuará “la destrucción de laboratorios, la incautación de cargamentos, de insumos y la captura y judicialización de los mafiosos”. El presidente reconoció que en las zonas donde se concentran los cultivos ilícitos ha existido abandono del Estado.

Cambio de política

Jorge Restrepo, analista del Centro de recursos para el análisis de conflictos, dice que el anuncio del presidente es un gran avance. “Después de tantos años de luchar contra el narcotráfico en Colombia no existía una institucionalidad que pudiera ejecutar programas de manera eficiente y rápida. La creación de una agencia ahora lo resuelve”, afirma.

Restrepo agrega que el país está abriendo un camino hacia un cambio total en la política de la lucha contra el narcotráfico. “Es revolucionario”, destaca, al señalar que los diálogos y acuerdos serán prioridad en la relación del Gobierno con los cultivadores de coca para lograr la sustitución de los cultivos ilegales, pero que de no existir voluntad para hacerlo, se acudirá a la erradicación de manera forzada. “Es una estrategia residual cuando las comunidades no logren organizarse para erradicar voluntariamente los cultivos”.

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