«Cuando eres alcohólico, pedir ayuda es lo más importante»

Fuente: www.noticiasdenavarra.com.

JAVIER, IÑAKI Y MIGUEL, TRES MIEMBROS DE ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS
DE UNO DE LOS GRUPOS DE PAMPLONA, HABLAN DE SU EXPERIENCIA

Las bebidas alcohólicas están muy presentes en nuestra sociedad. Por ejemplo, ¿quién no
celebra una victoria con bebida? ¿Quién no brinda con cava en Nochevieja? Pero el alcohol
también puede suponer un pozo sin fondo para muchas personas. En esa situación, como con
cualquier otro problema de salud, lo primero que hay que hacer es pedir ayuda. Para ellos,
Alcohólicos Anónimos, que este mes de junio cumplirá 87 años, puede ser una solución. Unas
250 personas acuden habitualmente a reuniones en uno de los 17 grupos que Alcohólicos
Anónimos mantiene en Navarra. Javier, Iñaki y Miguel son tres de ellas.
La manera de acceder a la asociación varía de una persona a otra. Hay quien lo hace por su
cuenta, pero también está el que entra por insistencia de su familia o amigos. Es el caso de
Miguel, que tiene 65 años y en junio de 2019 cumplirá 3 acudiendo a uno de los grupos. «Sabía
que tenía un problema y que existía Alcohólicos Anónimos, pero no quería oír hablar de eso.
Fue mi mujer quien se puso en contacto con ellos», relata Miguel, que explica que su
situación por ese entonces era ya «muy complicada». «Había tenido tres ingresos en el
hospital en el último año y medio. Estaba en una situación en la que supeditaba todo al
alcohol y además hacía todo lo posible para que no se notara. Tenía que vigilar cómo y cuándo
bajar la basura para que no se viera todo lo que llevaba, comprar en sitios diferentes para que
no notaran todo el alcohol que me llevaba…», explica.

En esta situación, y poco después de su último ingreso hospitalario por esta causa, acudió a
su primera reunión, y lo hizo con ideas equivocadas. «Al principio pensaba, todo iluso, que
iba a venir aquí, iba a estar dos o tres meses, como mucho, y me iban a enseñar a beber como
lo hacen todos los demás. Rápidamente me di cuenta de que no era así, y fue muy
complicado», relata Miguel.
Javier, por su parte, tiene 69 años y en mayo cumplirá 32 acudiendo a la asociación. También
conocía la asociación en el momento en el que fue plenamente consciente de su problema con
la bebida. «Lo primero que se me pasó por la cabeza fue llamar a Alcohólicos Anónimos, y eso
hice. Fue algo automático», explica.

Javier cuenta que se dio cuenta de que iba «más allá de los síntomas de un bebedor social
fuerte». «Recuerdo una mañana en la que me temblaban las manos. Solemos decir que el
camino de subida del alcoholismo se hace poco a poco y se puede aguantar, pero la caída
siempre es en picado. Yo creo que estaba en llegando a la cima, si llego a seguir bebiendo
probablemente hubiera sido catastrófico».


El perfil del alcohólico Por último, Iñaki hará en marzo hará 5 años en Alcohólicos Anónimos.
Tiene 46 y antes de entrar «nunca había oído hablar de ellos», a pesar de que era consciente
de que «tenía problemas con el alcohol». «En un momento de frustración me dio por mirar en
Google y encontré Alcohólicos Anónimos».
A pesar de que por entonces ya era consciente de su adicción, explica que le costó muchos
años darse cuenta y que nunca ha sabido el momento en el que empezó a ser un problema.
«Yo era muy estero, pero era bebedor de n de semana, entre semana no bebía. Cuando
pensamos en un alcohólico todos tenemos en la cabeza alguien que bebe todos los días y
pensaba que, al no ser así, yo no podía serlo. Estaba equivocado, por supuesto, porque llegó
un punto en el que el alcohol me dominaba. Quería parar y no podía. Ahí tienes un problema,
aunque bebas dos o tres días a la semana», subraya.

LA ACEPTACIÓN, IMPRESCINDIBLE
Los tres coinciden en que la parte más complicada del alcoholismo es la aceptación. En ese
sentido, Miguel apunta que «la mayoría de la gente que tiene un problema con el alcohol o no
es consciente de ello o no ha dado el paso para tratar de solucionarlo».
Iñaki, por su parte, explica que «cuando eres alcohólico no basta ni que te lo digan ni que tú lo
sepas», sino que hay que «aceptarlo y buscarle solución», algo que pasa fundamentalmente
por pedir ayuda. «Ese paso, el de pedir ayuda, es el más importante, pero también el más
difícil». Javier incide: «cuando tienes un problema de salud vas al médico, o buscas ayuda.
Con esto es lo mismo, hay que pedir ayuda, si no lo haces es seguro que no te vas a
recuperar».
No solo es la autoaceptación, y esa es la clave de Alcohólicos Anónimos: la idea de que
únicamente puede entenderte realmente quien ha pasado por lo mismo que tú. «Cuando vine aquí, me encontré con unas personas que no conocía de nada, que me arroparon me dieron su
cariño. Te hacen sentirte entendido. La gente te quiere entender, pero no pueden, y es mejor
que no te entiendan, porque para hacerlo tienes que vivirlo».
Otra de las claves es que en la asociación «cabe todo el mundo». «Aquí no hay distinción por
ideología, religión y ni mucho menos por raza o sexo. Aquí todo el mundo cabe, si quiere. Solo
nos dedicamos a una cosa: a recuperarnos y a ayudar a otros a hacerlo», subraya Miguel.
Javier, el más veterano de los tres, apunta que el programa de la asociación no ha cambiado
casi nada a lo largo de sus casi 87 años de historia, aunque sí lo ha hecho el perl de los
usuarios, y para mejor. «Antes había más gente con muchos ingresos y en peor situación que
ahora. Digamos que el fondo ha subido, lo cual es una grandísima noticia», valora.
Por todo ello, ninguno de los tres tiene la intención de dejar de acudir al grupo. Ninguno de
los tres ha vuelto a probar la bebida desde que entró.

 

El periodo de pre-matriculación, gratuita y obligatoria, para la próxima edición del MÁSTER DE FORMACIÓN PERMANENTE EN PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS CONDUCTAS ADICTIVAS comienza en abril.

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