El ‘desfase faseado’, así se drogan los jóvenes de ahora

abril 04, 2017
Una investigación antropológica de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción descubre que los jóvenes buscan «el descontrol controlado». Para ello dosifican la ingesta de psicoactivos en las salidas nocturnas y conjugan distintas sustancias para nivelar efectos cruzados: «el subidón» y «el bajón».

Fuente: AMAYA LARRAÑETA. www.20minutos.es

Es el primer estudio antropológico sobre el consumo de drogas entre jóvenes en España que lleva a cabo la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, a través del Centro Reina Sofía sobre adolescencia y juventud, en colaboración con el departamento de Antropología de la UNED, y ha consistido en una investigación con distintos grupos de jóvenes de 16 a 27 años sobre cómo convierten sus momentos de ocio en «maratones de fiesta al límite».

El objetivo era recoger «la opinión de los propios jóvenes» para «entender la funcionalidad y el significado del exceso» en el consumo de drogas y alcohol.
Una de las conclusiones del estudio es que los jóvenes utilizan la estrategia del «desfase faseado» para conseguir lo que denominan «el descontrol controlado» o «el puntillo». Dicha estrategia consiste en «dosificar la ingesta de psicoactivos (drogas y especialmente alcohol) a lo largo de una salida nocturna para nivelar sus efectos, así como utilizar consumos «instrumentales» para regular «el subidón» y «el bajón».
El estado al que aspiran los jóvenes en sus salidas nocturnas, «el puntillo», es aquel en el que maximizan los beneficios que atribuyen al consumo de drogas (desinhibición, cierta euforia, sociabilidad).
Estos jóvenes —que han participado en el estudio ‘Sudar material. Cuerpos, afectos, juventud y drogas’, una investigación de carácter etnográfico realizada a través de la «observación participante en lugares y tiempos de ocio»— realizan un tipo de consumo de drogas ocasional y recreativo «los fines de semana» que «controlan» y valoran positivamente. Lo diferencian claramente del que realizan los consumidores diarios y adictos.
El consumo de fin de semana se inicia en casas particulares o bares, con consumos «suaves». Para continuar en discotecas con un consumo mayor, que es donde se practica el «desfase faseado». Los consumos finales suelen ser de «mañaneo» de nuevo con caracter suave.
Para ellos el consumo de psicoactivos comienza a ser «excesivo» cuando la persona «no es capaz de mantener el control mental y corporal». A esas situaciones se refieren con adjetivos como «pasado», «desfasado», «paposo» o «violento». De hecho, esas personas terminan en situaciones indeseadas de desinhibición y sobreexposición social y afectiva, de pérdida de la noción del espacio y el tiempo, en estados de enajenación mental («malos viajes»), en conductas agresivas o poco cívicas, o con vómitos y malestar físico. Todas estas situaciones se ven como «excesos» y se valoran negativamente.
Raves y macrodiscotecas
El consumo excesivo en el imaginario de los jóvenes está directamente asociado con las fiestas «raves» y las «macrodiscotecas». Acuden, según el citado estudio, a ellas para «hallar la felicidad de un buen ambiente y diversión en comunidad».
Para estos jóvenes participantes en la investigación el consumo intensivo es la «búsqueda de experiencias placenteras, consideradas «libres» e «independientes», «nuevas» y «transgresoras» con respecto al orden diario. Y buscan experiencias compartidas, consumos colectivos que refuercen la pertenencia al grupo y lo consoliden. Lo contrario, «el consumo individual» deja de entenderse como normalizado y se valora más cercano al consumo «adictivo» y se asocia al «exceso».

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