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Informe Mundial sobre las Drogas 2016 (VI): Opiáceos

octubre 17, 2016
Según cálculos de la UNODC, en los últimos años apenas ha variado el número mundial de consumidores de opiáceos (es decir, opio, morfina y heroína).

En 2015 la producción mundial de opio, que tiene lugar
principalmente en Asia sudoccidental y, en menor medida,
Asia sudoriental y América Latina, disminuyó en un 38%
respecto del año anterior, hasta llegar a alrededor de 4.770
toneladas, es decir, a los niveles de finales de la década de
1990. Esa disminución se debió principalmente a la menor
producción de opio en el Afganistán (que se redujo en un
48% respecto del año anterior), en gran medida como consecuencia
de los bajos rendimientos obtenidos en las provincias
meridionales de ese país. Sin embargo, en el Afganistán
siguen concentrándose casi dos tercios de la superficie mundial
de cultivo ilícito de adormidera (183.000 hectáreas),
superficie que disminuyó en un 11% respecto del año anterior,
a aproximadamente 281.000 hectáreas.
Según cálculos de la UNODC, en los últimos años apenas
ha variado el número mundial de consumidores de opiáceos
(es decir, opio, morfina y heroína), que en 2014 seguían
siendo unos 17 millones. Parece poco probable que la marcada
baja de la producción de opio registrada en 2015 cause
una escasez grave en el mercado mundial de heroína, habida
cuenta de los elevados niveles de producción de años anteriores.
La acumulación o el agotamiento de las existencias de
opio de años anteriores puede servir para contrarrestar las
fluctuaciones anuales de la producción y mantener la oferta
de heroína en los mercados de consumo. Se requeriría un
período de disminución sostenida de la producción de opio
para que sus efectos se sintieran en el mercado de la heroína.
Efectivamente, el mercado mundial de opiáceos parece mantenerse
estable pese a las grandes variaciones regionales. Hay
indicios de que el consumo de heroína está repuntando en
algunos países en que había disminuido. Durante el decenio
anterior aumentó en América del Norte, lo que se reflejó en
un mayor número de muertes relacionadas con esa droga. En
cambio, en Europa occidental y central las tendencias a largo
plazo siguen siendo estables o descendentes desde finales de
la década de 1990. Sin embargo, se observan los primeros
indicios de un repunte del mercado de la heroína, como el
incremento de la disponibilidad y el consumo de esa droga
en algunos mercados de Europa, así como el gran aumento
del volumen de algunas incautaciones de heroína destinada
a Europa. En tanto, conforme a las tendencias observadas
que se han comunicado a la UNODC, es posible que el con-
sumo de opioides haya aumentado en África. Los expertos
señalan que el consumo general de opiáceos en Asia se mantuvo
en gran medida estable en el período 1998-2014, mientras
que en Oceanía disminuyó.
La tasa mundial de interceptación de opiáceos se duplicó entre
el período 1980-1997 (especialmente después del período
extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre el
problema mundial de las drogas celebrado en 1998) y el
período 2009-2014. La mayor cantidad de opiáceos incautados
se registra en Asia sudoccidental, seguida de Europa. La
República Islámica del Irán, donde se registra el 75% de la
incautación mundial de opio, el 61% de la de morfina y el
17% de la de heroína, comunicó en 2014 las mayores incautaciones
agregadas de opiáceos en todo el mundo.
La llamada “ruta de los Balcanes”, que abastece de opiáceos
afganos a Europa occidental y central a través de la República
Islámica del Irán y Turquía, pasando por Europa sudoriental,
sigue siendo la ruta de tráfico de heroína más importante.
Sin embargo, ha adquirido más importancia la llamada “ruta
meridional” (que pasa por el Pakistán o la República Islámica
del Irán y se dirige por mar hacia la región del Golfo, África
(especialmente África oriental), Asia meridional y, en menor
medida, Asia sudoriental, la región de Oceanía y América del
Norte). Mientras tanto, ha comenzado a resurgir, tras haberse
reducido en el período 2008-2012, el tráfico de opiáceos por
la llamada “ruta septentrional”, que va desde el Afganistán
hacia los Estados vecinos de Asia central, la Federación de
Rusia y otros países de la Comunidad de Estados Independientes,
al tiempo que va intensificándose el tráfico desde el
Triángulo de Oro, principalmente por el aumento de los niveles
de producción de opio registrado en Myanmar después
de 2006. Además, el tráfico de heroína sigue aumentando en
América, donde la incautación de heroína y morfina aumentó
de un promedio de 4 toneladas en el período 1998-2008 a 7
toneladas anuales en el período 2009-2014, lo que está en
consonancia con el aumento de la producción de opio comunicado
en América Latina durante esos períodos.

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