La educación como prevención a la drogadicción

marzo 08, 2016
​La educación comporta deberes y derechos.

Fuente:  Leila Delgado Almanza. www.elespectador.com

Sobre ellos se ha pronunciado la Corte Constitucional en anteriores ocasiones en las que ha planteado que el libre desarrollo de la personalidad tiene límites en la disciplina que hace viable la función educativa. El nuevo fallo parece ir en contravía. La Ley General de Educación obliga a instituciones escolares a adoptar manuales de convivencia con derechos y deberes, prohibiciones y sanciones acordes con sus características, y entre estas prohibiciones consumir psicoactivos está generalizada, por lo que afecta indudablemente el ambiente adecuado para las actividades académicas formales. Prohibición aparejada con sanciones. ¿Cómo imponerlas con el debido proceso, que también exige la Corte, si no se tienen pruebas? Concuerdo en que “el miedo y la hostilidad no son mecanismos educativos útiles”, pero considero que si los padres no detectan a tiempo conductas perniciosas para el desarrollo sus hijos, la institución educativa por razón de la mayor permanencia de los educandos en ella puede hacerlo y ambas tomar medidas correctivas, basada en diagnósticos, realizados por profesionales idóneos, médicos y psicólogos para un abordaje interdisciplinario con los docentes de manera que la intervención sea oportuna para sacar adelante el chico en cuestión; sin llegar en lo posible a las sanciones.

El fallo sería mejor si obligara al Estado a brindar programas a familias y planteles que mejoren los ambientes del entorno donde niños y jóvenes encuentren actividades científicas, deportivas, culturales y artísticas acorde con su edad e intereses: un programa integral de prevención a la drogadicción. Porque ciudades y pueblos adolecen de parques recreativos y canchas deportivas y donde existen la falta de mantenimiento y seguridad las convierten en antros de consumidores y delincuentes. ¿Qué espacio tienen los chicos para usar creativamente su tiempo libre?Contrariamente, los recortes presupuestales en la educación oficial se han hecho en detrimento, entre otras cosas, del servicio de orientación y formación artística y física. Prueba significativa de ello es la no convocatoria de concursos docentes en esas áreas. La educación física ha quedado con dos horas semanales, los entrenadores deportivos escasean. La educación artística, con el argumento de aumentar horas a asignaturas consideradas básicas, casi está eliminada y donde aún se imparte no obedece a exploración de intereses y aptitudes, ni diversifica la oferta en área tan amplia, encasillando a estudiantes en lo que buenamente sepa hacer un maestro “todero” convirtiéndolas en áreas “costuras”.
El sentido de la jornada única educativa debía ser proveer espacios y tiempos adecuados para formar en el uso productivo y creativo del tiempo libre, que por supuesto requiere talleres equipados, instructores preparados y disponibilidad de materiales. No es eso lo que trata la propuesta oficial criticada por docentes, que parece atar a alumnos en los límites de infraestructuras inadecuadas, hacinados y hastiados, sin garantizar ni la alimentación pertinente ni el soporte de departamentos de bienestar que coadyuven a hacer grata y productiva la permanencia. No es el arbitrio de adolescentes lo que puede lograr que el desarrollo de las nuevas personalidades sea verdaderamente libre.

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