Las peticiones de ayuda al alza en Alcohólicos Anónimos

Fuente: www.lne.es. C. M. Basteiro.

Las peticiones de ayuda, especialmente de
mujeres, al alza en Alcohólicos Anónimos

Desarrollan “más tarde la adicción” y tardan más en tratarse, reflexiona José Luis Villota, presidente del grupo, que cuenta con 360 usuarios

Cada vez son más las mujeres que acuden en busca de ayuda a Alcohólicos
Anónimos. Este fue uno de los datos que expuso ayer Luis María Villota,
presidente de la Junta de Servicio General, en la XLII Conferencia del Servicio General
de Alcohólicos Anónimos de España. El acto se celebró en el hotel Rey Pelayo de Gijón
y fue el primer encuentro de la entidad tras el estallido de la pandemia. La crisis
sanitaria, añadió Villota, ha incrementado las peticiones de ayuda en la entidad.
“Al guaje, ponle un vino con ‘Casera’”. El guaje era Agustín S., uno de los presentes en el
acto que compartió su historia. Empezó a beber con 14 años: “Cuando salía al
descanso de trabajar me pedían un vino con gaseosa. Entonces no estaba mal visto
que un adolescente bebiera”, explicó. Así empezó una espiral que casi se lo traga. Con
ayuda de su familia y de la entidad, logró salir.
Uno de tantos a los que Alcohólicos Anónimos ha ayudado. Actualmente, la entidad
cuenta con 360 usuarios en Asturias. Con una media de veinte personas por cada uno
de los grupos (18 repartidos por toda la región). “El número de mujeres se ha ido
incrementando con el paso de los años”, apuntó Villota. Ellas desarrollan la adicción
más tarde, con un proyecto vital más estable. “Acceden también a una edad más
tardía”, destacó el presidente de la Junta de Servicio General. La media de edad es de
54 años a día de hoy, si bien la mayoría de los usuarios llevan ya diez años en los
grupos.

Agustín S. tenía 40 años cuando llegó a Alcohólicos Anónimos. “Lo hice porque tuve
una perforación en el estómago, por el consumo abusivo, y mi mujer me dijo que
tenía que ponerme en tratamiento”, apunta. “Yo me engañaba, pero me pasaba el día
pensando en el alcohol. No en beber, sino en no beber”. Llegaba el mediodía y decidía
darse un premio por no haber consumido alcohol durante toda la mañana. Luego
otra copa. Y luego otra. “El alcohol se lleva muchas cosas. Lo peor, para mí, fue que me
arrebató mi dignidad durante todos los años en los que me negué a reconocer mi
problema”.
De esa negación habló ayer Villota. Según explicó el presidente de la Junta General de Servicio, “el incremento percibido tras el confinamiento de la crisis del covid-19 no
está relacionado con un incremento en el consumo sino en que la convivencia puso
de relieve consumos abusivos que habían pasado desapercibidos hasta el momento”.
La pandemia también obligó a la entidad a cambiar su forma de trabajo: “Las
reuniones fueron telemáticas desde el inicio del Estado de Alarma. Fue una muestra
más de la fuerza de voluntad de las personas que acuden a nosotros, con una media
de edad de 54 años y muchas de ellas desvinculadas de las nuevas tecnologías”.
Trabajo incansable que aplaudió la concejala de Bienestar Social y Derechos, Natalia
González. La edil acompañó a Villota al inicio del encuentro.
“¿Por qué me ayudó Alcohólicos Anónimos?”, se pregunta en voz alta Agustín S.
“Porque iba a las reuniones y no me pedían nada, no me exigían nada. Solo tenía que
sentarme y escuchar. Al principio, pensé que lo dejaría un tiempo y volvería a caer”.
Pero reunión a reunión, paso a paso, lleva décadas limpio.
Como tantos otros. Actualmente, Alcohólicos Anónimos “No sé qué hubiera sido de mi
vida si no hubiera acudido a Alcohólicos Anónimos”, reconoce Agustín S.. Y añade: “En
el momento que bebo, se me dispara algo y me vuelvo convulsivo y necesito seguir
bebiendo”. Tras décadas sin una sola gota, sigue hablando en presente: “El
alcoholismo no se cura, solo se detiene porque no consumes”.

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