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SE EXTIENDE EL CONSUMO DE DROGAS SINTÉTICAS

Fuente: https://www.ejecentral.com.mx/. Jonathan Nácar.

Los narcóticos de laboratorio son un foco rojo para las autoridades por sus bajos precios, su capacidad adictiva y daños a la salud; de ser drogas que se consumían en la frontera norte de México, ahora se ha creado un corredor al sur del país y es popular entre jornaleros que la usan para trabajar más horas.

Apenas unos segundos después de consumirla, sus efectos empiezan a sentirse: surge una sensación de energía, euforia, se va el apetito, no hay fatiga. Quienes la consumen creen  que todo lo pueden hacer. Pero no es así.

Los problemas empiezan cuando llega el llamado bajón, empieza el dolor de cabeza, la paranoia, sudoración y palpitaciones; se cae en depresión, desesperación o ataques de agresividad. Su uso no sólo provoca dependencia sino alucinaciones, desórdenes mentales, emocionales, nutricionales, y arritmias que pueden llegar a causar la muerte por infarto cardíaco o cerebral.

›Esto significa consumir cristal-metanfetamina. Es la droga que representa “el foco más rojo del tablero” en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de acuerdo a la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC), porque su consumo está aumentando y genera focos de adicción en sectores y lugares donde hasta hace un par de años atrás los especialistas no los hubieran considerado y ahora más se están enganchando: jóvenes, transportistas, trabajadores sexuales, obreros y jornaleros.

Su precio no es un obstáculo para que cualquiera pueda acceder a esta droga sintética también conocida como “hielo”, la cual suele consumirse vía oral, intravenosa e incluso nasal. Actualmente, una dosis de un gramo se vende en alrededor de 50 a 100 pesos en calles de la Ciudad de México, dependiendo la zona.

“Súper barato si consideramos que si se vende en un lugar como la zona Rosa o la Condesa, donde hay centros nocturnos y demás. Es más barato comprar una dosis de esta droga que comprarte una cuba o una cerveza en alguno de estos establecimientos”, advirtió Gady Zabicky Sirot, titular de la CONADIC.

Su precio no es un obstáculo para que cualquiera pueda acceder a esta droga sintética también conocida como “hielo”, la cual suele consumirse vía oral, intravenosa e incluso nasal. Actualmente, una dosis de un gramo se vende en alrededor de 50 a 100 pesos en calles de la Ciudad de México, dependiendo la zona.

“Súper barato si consideramos que si se vende en un lugar como la zona Rosa o la Condesa, donde hay centros nocturnos y demás. Es más barato comprar una dosis de esta droga que comprarte una cuba o una cerveza en alguno de estos establecimientos”, advirtió Gady Zabicky Sirot, titular de la CONADIC.

Preocupa mucho, explicó Gady Zabicky, que si observamos el área de adultos encontramos que todavía hay una preponderancia muy importante entre hombres y mujeres, como cinco hombres por cada mujer por arriba de los 20 a 30 años, pero cuando se observa la epidemiología de las poblaciones jóvenes “es muy alarmante darse cuenta que en los chavos de alrededor de 20 años ya son igual los hombres y mujeres que consumen esta droga”.

“Estamos encontrando cristal en lugares donde antes no había, porque antes el cristal era un fenómeno muy fronterizo, diría yo, estaba presente en estas ciudades que tristemente todos reconocemos por su grado de violencia y de consumo como Tijuana, Piedras Negras, Juárez, San Luis Río Colorado, Matamoros, pero hemos visto que el mapa de calor en cuanto a este droga se va expandiendo hacia el sur y el día de hoy la tenemos en estados que no estaba presente”, detalló.

El médico-cirujano con especialidad en psiquiatría admitió que el cristal también ha penetrado en estratos sociales donde antes no se percibía, pues predominantemente se sabía que su consumo involucraba algunas prácticas sexuales de alto riesgo, como la llamada ‘chemical sex’; o con algunos operarios del transporte público, camioneros, gente que trabaja en tráileres, transportistas que usan algún tipo de anfetaminoide, al igual que trabajadores y trabajadoras sexuales eran los gremios que lo consumía.

Pero esto ha cambiado: “el día de hoy la maquila, en una parte importante de los lugares donde la maquila le da vida al municipio, los trabajadores están consumiendo metanfetaminas para cubrir más horas de trabajo que les reditúe más dinero, y esto lo vemos incluso en los jornaleros, personas que llegan al campo. Hay muchos conciudadanos que vienen del sureste, de zonas muy pobres, del centro del país y que llegan a pizcar algodón o a cortar café, maíz, y para poder trabajar más horas también consumen”.

Se trata, señala Zabicky Sirot, de “una combinación muy peligrosa” donde se junta, por un lado, un país donde todavía hay 40 millones de pobres con una droga que es muy potente, sumamente adictiva y muy disponible; “son estratos de la sociedad  poco educados, la ignorancia es muy mal enemigo para alguien que está usando drogas, la pobreza, la accesibilidad, el aspecto económico de la droga en la sentido de que les ayuda a trabajar, por lo menos durante una temporada y bajo su percepción”.

Fentanilo, un problema en la puerta 

Hasta hace algunos años, incluso meses, pocos sabían de la existencia de una droga llamada fentanilo en México. Pero el fantasma de este narcótico considerado 100 veces más potente que la morfina y otras drogas sintéticas cobró la vida de al menos 60 mil personas por sobredosis en Estados Unidos.

Para la Comisión Nacional contra las Adicciones el fentanilo es un problema en la puerta, presente, pero aún no representa una crisis de salud como la que ha desatado en territorio estadounidense. Si bien Gady Zabicky reconoció la existencia de consumidores de fentanilo, y que en México se le puede considerar como parte del proceso de su maquila, aseveró, ya que el país aún no puede ser considerado productor ni con un alto consumo.

›En 2019 se registraron en México 17 casos de personas que reconocieron ser consumidoras de fentanilo, es decir que acudieron a alguno de los 336 Centros de Atención Primaria en Adicciones o  los 120 Centros de Integración Juvenil, así como con base los reportes hospitalarios, a decir “vengo porque soy adicto al fentanilo”. 

“Yo no estoy diciendo desde el punto de vista longitudinal que en algún momento en el futuro podamos llegar a ser productores o sintetizadores de este tipo de moléculas, hoy no lo somos todavía. Lo que sí es cierto es que en México, por ejemplo, estamos caminando otra cuerda floja muy difícil. Tenemos que encontrar la manera de brindarle a la población un acceso a las substancias peligrosas que necesitan como los opiáceos, ritalin, cannabinoides, cierto tipo de estimulantes que se necesitan para el tratamiento, pero sin que se ponga a la población en un peligro por el consumo excesivo”, apuntó.

En eso recayó el error que derivó en la mayor epidemia de drogas en la historia de Estados Unidos; “esta gran epidemia de fentanilo no empieza en la calle, empieza con medicamentos, uno en especial que se llama oxicodona que en Estados Unidos lo empezaron a vender para el dolor de muelas y de espalda, pero es un medicamento súper adictivo y potente que proviene del opio y que nunca debió haberse promocionado con esa agresividad y este es el resultado: cientos de miles de adictos a los narcóticos que cuando se les acaban las pastillas farmacéuticas de oxyContin pues compran fentanilo en la calles”, sostuvo el titular de la CONADIC.

Y añadió sin reservas, “esos son los 60 mil muertos al año, que empezaron por un mal uso de un medicamento farmacológico, si me permites decirlo con el cártel de la industria farmacéutica que en un acto de cinismo sin precedente producen el oxyContin y también producen la naloxona, que es el medicamento revertidor de la sobredosis. Entonces venden el veneno y  el antídoto, así de cínico es el acuerdo; afortunadamente esto ya llegó a la Suprema Corte en Estados Unidos y la demanda que van a perder y tendrán que pagar porque tienen responsabilidad, claro que sí”.

›A la pregunta sobre que México no es productor de fentanilo para el gobierno mexicano, pero la Organización de las Naciones Unidas (ONU) puso el foco a dos cárteles, particularmente el del Pacífico y el Jalisco Nueva Generación como “pilares en la producción y envío” de fentanilo de México hacia Estados Unidos, según el Informe Mundial sobre Drogas 2019. 

“Esta es una actitud y hallazgos que tiene la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, y que con un cierto desatino, si me permites decirlo, también es algo que empujan mucho nuestros socios norteamericanos”, respondió el experto.

Muestra de ello, apuntó, “hemos tenido un par de encuentros bilaterales y trilaterales con Canadá y Estados Unidos, y algunos multilaterales en el marco de la CICAD (Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas) y pues sí, en estas discusiones principalmente  los norteamericanos decían que México era un productor de fentanilo, pero  nosotros teníamos que tomar la palabra y por derecho a réplica decir ‘oigan todavía no es posible, no tenemos las evidencias o muéstrenos”.

Arma de doble filo

En el caso específico del fentanilo, la campaña del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para prevenir las adicciones “Juntos por la Paz” ha visibilizado en la sociedad esta droga que hasta hace unos meses no existía en el imaginario de la gente; pero de forma un tanto contraproducente, reconoce el propio comisionado contra las adicciones, habría que reconsiderar ¿si esta es la vía ideal para prevenir una droga que antes era invisible? Aunque actualmente en México su consumo es muy bajo.

“Hasta donde yo sé el día de hoy todavía no hay personas en las zonas donde sabemos que se vende droga, tocando la puerta diciendo ‘oye córreme unos gramos de fentanilo’. Yo creo que eso todavía no existe, pero sí ya se volvió un ‘por ahí hay una droga, tipo heroína, que es potentísima y este es un discurso de doble filo para los usuarios porque por un lado le van a tener miedo, pero por otro lado esa potencia y esa agresividad la van a volver atractiva”, lamentó Zabicky Sirot.

El también investigador en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, aseguró que lo que se pretende con ‘Juntos por la Paz’ es buscar el punto de equilibrio entre informar, educar, psicoeducar a la población, es el término correcto, y no ser propagandísticos; porque otro factor que juega en contra de esta incipiente adicción es que “el fentanilo es una droga totalmente sintética y eso hace que su rastreo y buscar su origen sea más complejo que en otras drogas”.

¿Saben los mexicanos a qué se están haciendo adictos realmente?

“¿Qué grave, no? Porque es la respuesta es que no. Esto es un fenómeno que hay que considerarlo como epifenómeno de la prohibición. Cuando tú (Estado, gobiernos) manejas estas substancias en un esquema de prohibición absoluta lo que haces es que el mercado esté totalmente en manos de la economía informal y el crimen organizado”.

Inundan nuevos espacios

Actualmente, advirtió el doctor Gady Zabicky, son los narcotraficantes y los narcomenudistas quienes dicen qué se vende, dónde se vende, cuánto cuesta, a quién se le vende y por dónde entra.

“Quizás en un mundo perfecto no habría adicciones, pero en un mundo menos perfecto que ese debería ser el Estado quien decida qué vende y a quién se vende, cuánto cuesta y cuánto pagan de impuestos por ello. Esto suena muy utópico, pero la prohibición genera esto”, sostuvo el funcionario.

La realidad, lamenta el comisionado, es que nadie sabe a ciencia cierta ni los leaders (proveedores de droga) qué están consumiendo los usuarios de drogas; en México se han impulsado algunos proyectos y experimentos de testeo enfocados a conocer qué es lo que están consumiendo los mexicanos, pero hasta ahora ninguno ha sido suficiente para que la gente conozca lo que consume como medida de reducción del daño.

Actualmente, pone ejemplo, la tecnología permite hacer determinaciones del contenido de metabolitos de drogas a partir de las muestras del drenaje público, “entonces el Instituto Nacional de Salud Público ya hizo una serie de ensayos en donde tú puedes llegar, sobre todo en los lugares donde tenemos un mapa de la red de drenaje, del mapa hidráulico de cómo sale el drenaje de las casas, las escuelas, de las cárceles y se puede tomar una muestra de esa agua y saber exactamente qué están orinando las personas que están ahí. Ese es un semáforo de otro tipo”.

Al respecto, y sin especificar los lugares de los hallazgos, el comisionado apuntó que ya se hizo “una gran corrida en las que se encontraron algunas trazas de metanfetamina o de fentanilo en lugares no teníamos la menor idea que los íbamos a encontrar. Que ni siquiera significa que hay consumo porque en este tipo de pruebas tenemos que considerar que también hay falsos positivos. Hay tantos desechos en los drenajes que a veces el reactivo químico puede hacer cosas raras”, reconoció.

Cannabis, carta por jugar de billones de pesos

En una postura personal, dejando de lado su investidura de comisionado nacional contra las adicciones, Gady Zabicky Sirot, expresidente y fundador de la Asociación Mexicana de Medicina Cannabinoide, médico y activista cannabico  sostuvo: “yo estoy convencido que sí necesitamos avanzar a un esquema de reducción de daño, un esquema de un poco más de libertades y de no criminalización del consumo de cannabis. Creo que ese es el camino”.

›Aunque señala que la “4T” es concebida como plural, democrática y muy diversa; las diferencias de posturas no son la excepción. Por un lado él, al igual que el doctor Juan Ramón de la Fuente, el canciller Macelo Ebrard, o la ministra secretaria Olga Sánchez Cordero se han pronunciado abiertamente por una regulación; por el otro lado el doctor José Alonso Novelo Baeza, titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), está fervientemente en contra de la regulación de la cannabis. 

Y al respecto señaló que CONADIC y COFEPRIS “tenemos que trabajar muy mano a mano. Entonces estamos viendo de qué manera salimos con una regulación que la COFEPRIS considere que no va a dañar a la salud pública”.

Sobre la diferencia de posturas al interior del gobierno indicó, “creo que el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador tiene mucho cuidado en no errar el tiro, y él todavía sigue contemplando  cuál es la mejor manera de resolver esto, tomando en cuenta que hay muchas cosas a lado de la mariguana, está la parte medicinal que ya es un gran capitulo por sí mismo; está la parte económica porque la industria cannabica representa un mercado de billones de pesos y mucha presión de la industria, y no queremos más monopolios internacionales industrializando productos nacionales, distribuyéndolos a nuestro mercado. Estamos en un punto de muy buena oportunidad, está sucediendo muchas cosas, algunas de ellas vendrán desde el Legislativo”, apuntó.

 

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