​De la normalidad a la adicción

agosto 07, 2018
 ​¿Cómo reconocer si una conducta es una adicción?

Fuente: María Reales. es.aleteia.org

​C​uando pensamos en una adicción, de manera automática, la asociamos a una persona alcohólica o drogodependiente que no puede controlar el impulso de consumir esa sustancia. Sin embargo, hay un arsenal de adicciones conductuales o psicológicas: a comer compulsivamente, al deporte, al trabajo, al sexo, a las compras, al juego e incluso a las personas y a las emociones.

De sobra reconocemos las consecuencias nocivas sobre la salud de una adicción a sustancias químicas como el alcohol y  todo tipo de drogas, incluso a las legalizadas,  como el  tabaco. Sin embargo, las adicciones conductuales o psicológicas afectan a millones de personas y rara vez se piensa en ellas. Se dan casos, incluso, en que son alentadas por la sociedad que nos incita a comportamientos excesivos: comprar, jugar, hacer deporte, trabajar, etc.

Una conducta normal, placentera y cotidiana como comer puede convertirse en una conducta adictiva. La diferencia entre lo “normal” y lo “patológico” la marca la intensidad, la frecuencia y sobretodo la dependencia en llevarla a cabo.  Según Enrique Echeburúa, psicólogo y autor de numerosos estudios sobre el tema, “una adicción psicológica se da con comportamientos de la vida cotidiana”.

El Dr. Alfredo H. Cía, presidente de la Asociación Psiquiátrica de América Latina en su estudio Las adicciones no relacionadas a sustancias se refiere a  “adicciones conductuales” y las describe como “hábitos de conducta aparentemente inofensivos que, en determinadas circunstancias, pueden convertirse en adictivos e interferir en la vida cotidiana de las personas afectadas”. Las más frecuentes o conocidas son la ludopatía, la adicción a internet, a las compras, al sexo o al trabajo.

Personas maltratadas psicológica o físicamente que no puede separarse de su maltratador; personas que renuncian a sus amistades y evitan situaciones sociales para mantener la dieta; personas  que se gastan el sueldo comprando ropa o cualquier otra cosa; personas que apuestan en juegos de azar y pierden todos sus ahorros.

Alejandra tiene 46 años y lleva más de 20 entre juegos y apuestas. Hace casi un año que trata de curarse. Lo perdió todo: familia, amigos y trabajo. En México hay 301 salas de juegos y apuestas legales más los casinos que funcionan en la ilegalidad, las maquinitas tragamonedas en tiendas o farmacias y los juegos y apuestas por internet.

Jorge, un ex directivo de una corporación farmacéutica se sentía atrapado, “agarrado”, sin libertad. Todo su tiempo estaba “secuestrado” en su trabajo. “Lo tenía todo, lo había logrado todo. Pero no estaba tranquilo. ¿Qué me pasaba? No era libre, vivía solo para trabajar. No hacía otra cosa.” Un día decidió dejarlo todo y montar una zapatería con su hermana. “Ahora tengo tiempo para ir al gimnasio por la mañana, tomar un café a media mañana y conocer gente interesante que entra en la tienda”.

María compraba ropa, calzado, complementos y productos de belleza aunque no le hicieran falta. Poco a poco “mi adicción a las compras fue a más y empecé a acumular todo tipo de objetos inservibles”.

Juan sufría de hipersexualidad. Podía ir a cuatro o cinco burdeles por semana, incluso estar con más de una chica en cada burdel. “Dejé de entrenar y de ver a mis amigos” pero su primo le invitó a una sesión de “Sexólicos Anónimos” y se está rehabilitando.

Adolescentes y adicción a internet 

La adicción a internet aumenta progresivamente. Se caracteriza por tiempos de conexión prolongados con fines recreativos y a  lo largo de todo el día. A la larga provoca descuidar el trabajo, las relaciones sociales, la comida, el descanso, etc. Se han descrito los principales factores de riesgo que pueden llevar a desarrollar esta patología: introversión, depresión, baja autoestima y  ansiedad social.

Los adolescentes son el grupo de mayor riesgo a desarrollar este tipo de adicción debido a dos motivos fundamentales: porque es una etapa de constante búsqueda de nuevas experiencias y sensaciones; y porque dominan perfectamente el uso de las nuevas tecnologías.

¿Cómo reconocer si una conducta es una adicción?

¿Tienes ansia o necesidad imparable de realizar esa “actividad”?
¿Descuidas  las actividades habituales: familiares, académicas, laborales o de tiempo libre ?
¿Focalizas tus relaciones, actividades e intereses entorno a esa conducta o actividad?
¿Sufres de irritabilidad y malestar por ello?
¿Una vez has realizado la actividad te sientes culpable?

Si una o varias de tus respuestas son afirmativas te animamos a pedir ayuda. Muchas de  las personas que sufren una adicción psicológica no siguen un tratamiento pero las que son capaces de reconocerla y piden ayuda consiguen mejorar su calidad de vida y superarla.

Abierto el plazo de preinscripción en el MÁSTER DE FORMACIÓN PERMANENTE EN PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LAS CONDUCTAS ADICTIVAS. Más información en www.masteradiccionesonline.com y en https://postgrado.adeituv.es/master-adicciones-drogodependencia

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