Alcohol, ¿dónde ponemos el límite?

Fuente: www.elperiodicodearagon.com. Mario Samper Pardo.

Ya son multitud los años desde que la Unidad de Atención y Seguimiento de Adicciones (UASA) Cinco Villas, ubicada en Ejea de los Caballos, comenzó a realizar jornadas preventivas en diversos centros educativos de la comarca; debido a que la adolescencia supone una etapa de riesgo en el desarrollo de adicciones a sustancias tóxicas, en relación con los cambios orgánicos y sociales que se producen. Una de estas sustancias a las que hacemos referencia es el alcohol.

Se trata de la droga legal más extendida, y el hecho de que su consumo esté socialmente aceptado no ayuda al tratamiento y rehabilitación de personas con problemas de alcoholismo. No se trata de un simple hábito adquirido, es una enfermedad. Por ello, el objetivo de estas intervenciones se basa en informar sobre las graves consecuencias que entraña el consumo abusivo de diversas sustancias, entre ellas el alcohol, pretendiendo así disminuir su alta prevalencia en este territorio. Estas formaciones cobran especial relevancia, dada la arraigada cultura del alcohol, donde el consumo responsable puede dejar de serlo.

Previo al inicio del curso escolar 2022-2023, desde UASA se ha realizado un estudio piloto en el que se han evaluado los conocimientos que adolescentes y adultos jóvenes, de entre 16 y 25 años, poseen sobre el alcohol, su consumo y efectos en el organismo. Además, tras realizar la primera valoración de sus conocimientos estos jóvenes acudieron a dos sesiones formativas, impartidas por trabajadores sociales del centro, y donde volvieron a ser evaluados con la finalidad de comprobar si sus conocimientos en esta materia habían aumentado a corto plazo.

La evaluación inicial indica que los conocimientos que estos jóvenes tenían sobre el alcohol resultaban escasos (incluso erróneos) y, por tanto, insuficientes para poder afrontar situaciones donde pueden tener el alcohol a su alcance. Una de las dificultades detectadas fue la incapacidad de los jóvenes para valorar la posibilidad de sufrir consecuencias tras años de consumo prolongado (solo piensan en la resaca). En cambio, la realidad dista de sus creencias. A corto plazo el alcohol puede influir en las emociones, percepción de la realidad, capacidad de coordinación, de memoria y reflejos, entre otros muchos.

A largo plazo, puede producir un incremento de triglicéridos, que junto con altos niveles de colesterol LDL o bajos niveles de colesterol HDL, estaría asociado con una acumulación de grasa en las paredes arteriales que aumentaría el riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular. Además, aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades mentales, así como también problemáticas sociales y familiares.

Por otro lado, los participantes mostraron mayor conocimiento sobre la nula efectividad del alcohol para mejorar su situación emocional, problemáticas o resolución de conflictos, posiblemente basándose en experiencias personales (prueba y error).

Tras estas sesiones formativas, estos jóvenes demostraron haber aumentado sus conocimientos teóricos en relación con el alcohol y el consumo del mismo. Por ello, este estudio servirá de precedente para que desde UASA Cinco Villas se continúen realizando jornadas formativas en los centros educativos de la zona.

No obstante, la efectividad de las mismas no debe sostenerse únicamente en sus conocimientos teóricos, sino que debe de llegar a la práctica diaria, siendo así necesaria la colaboración ciudadana hacia la prevención de las conductas alcohólicas.

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