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¿Aumentarán las adicciones con la vuelta a la ‘normalidad’?

Fuente: larioja.com. ALBA GONZÁLEZ-ROZ.

Debido a las medidas restrictivas asociadas al
confinamiento por la covid-19, el consumo de
sustancias se ha reducido de forma significativa

Pasar de una situación de privación ambiental como la que se ha
vivido durante la pandemia a una situación de acceso libre a todo
tipo de actividades y, en especial, a las ligadas al consumo de drogas
(estas, botellones, reuniones masivas de jóvenes, etc.) puede
provocar un aumento exponencial de conductas de riesgo
(intoxicaciones, peleas, accidentes de tráco, etc.).
Esto es quizá más importante si cabe en el momento actual, en el
que al decaimiento de las medidas anti covid se une la estación
estival, la inconsistencia de las normas que regulan el consumo de
alcohol en lugares públicos abiertos y la baja tasa de vacunación
entre los jóvenes.
Automedicación: cuando la ansiedad y el estrés incitan al consumo
de drogas
De acuerdo con las estadísticas más recientes en nuestro país, las
sustancias legales, como el alcohol y el tabaco, junto con el
cannabis, son las más consumidas en población joven y adulta. En
población joven (con edades comprendidas entre los 15-24 años), el
consumo reciente (último mes) del alcohol se sitúa en el 61,8%, el
del tabaco en el 26,5% y el del cannabis en el 15,9%. El consumo de
todas las drogas ilegales se encuentra más extendido entre los
chicos, mientras las chicas presentan un mayor consumo de
hipnosedantes, con o sin receta.
Las conductas adictivas se caracterizan por la dependencia o la
pérdida de control. Además, se consideran determinantes otros
factores, como el incremento en la frecuencia o cantidad de

consumo para obtener los mismos efectos que en las fases
experimentales o los esfuerzos infructuosos por interrumpir la
conducta.
Teniendo en cuenta el potente efecto de las conductas adictivas
sobre las emociones de las personas, un pobre control de los
impulsos o de las propias emociones podría relacionarse con una
mayor probabilidad para el consumo de sustancias entre los más
jóvenes.
Una de las hipótesis que mejor representa esta tesis es la conocida
como hipótesis de la «automedicación». Se entiende que un estado
emocional negativo (como aquel que caracteriza a la presencia de
síntomas propios de ansiedad, estrés o depresión) aumenta el
riesgo de uso de sustancias para afrontarlo.
La utilidad a corto plazo de estas sustancias incrementará la
probabilidad de su uso en el futuro, a pesar de las posibles
consecuencias negativas que puedan aparecer.

Factores sociales y psicológicos
Unido al uso que muchas personas hacen de las sustancias y de
otras conductas potencialmente adictivas para manejar su estado
de ánimo, la comunidad cientíca pone el foco en otra cuestión no
menos relevante, como es la inuencia que tiene el contexto
ambiental sobre el uso de drogas.
En las adicciones cobran mucha importancia los factores de riesgo
de tipo psicológico y social. Entre los principales factores de riesgo
psicológicos para el desarrollo de una adicción se encuentran: el
uso de sustancias durante la adolescencia, las actitudes favorables
hacia su uso y las expectativas positivas (incremento del afecto
positivo, mejora de las relaciones sociales) derivadas del consumo.
Además, un nivel elevado de impulsividad así como determinadas
problemáticas de salud mental, se han vinculado con una mayor
gravedad de la adicción.
En cuanto a los principales determinantes sociales destacan la
disponibilidad, la accesibilidad, la publicidad o presencia en
medios, la precariedad económica, el consumo entre iguales y la
«cultura de consumo». Con esto último nos referimos a las
creencias y valoraciones sociales que se tienen sobre el consumo de
las distintas sustancias.
La ausencia o difícil accesibilidad a alternativas atractivas para los
jóvenes que compitan con el uso de sustancias también juega un
papel importante.

La covid-19 y conductas adictivas
La covid-19 nos ha colocado en una situación sin precedentes en la
que la población ha tenido que afrontar situaciones de restricción
social y máxima incertidumbre.
Hasta el momento, la mayor parte de los estudios disponibles se
han ocupado de «radiografiar» a la población para identificar el
impacto psicológico y social de la pandemia.
Los estudios de prevalencia han señalado un incremento
significativo en la aparición de la sintomatología de ansiedad y
depresión entre la población adulta. Sin embargo, debido a las
medidas restrictivas asociadas al confinamiento, el consumo de
sustancias se ha reducido de forma significativa. Nada
sorprendente teniendo en cuenta el difícil acceso a las drogas
durante la pandemia, al igual que al juego presencial de apuestas.
En sentido contrario, en el contexto internacional, distintos
estudios han alertado de un incremento en el uso excesivo de

internet e implicación en videojuegos, así como del mantenimiento
del juego de apuestas online.
En España, durante la pandemia, el porcentaje global de jugadores
parece haber sufrido una ligera disminución. No obstante, se ha
apreciado un aumento en la frecuencia de uso de videojuegos y en
la frecuencia de uso de internet, como así lo ha documentado la
Delegación del Plan Nacional sobre Drogas en su último informe
«covid-19, consumo de sustancias psicoactivas y adicciones en
España».
Siguiendo la misma tesis, es posible que el incremento en el uso de
las nuevas tecnologías y dispositivos electrónicos facilitara el
acceso a las conductas de juego (videojuegos y apuestas online).
¿Por qué un estudio sobre adicciones en población joven?
En los últimos meses, distintas comunidades españolas han
relajado el nivel de restricción de sus medidas preventivas contra la
covid. Esta situación se relaciona con una mayor accesibilidad y
disponibilidad de las conductas potencialmente adictivas. Por ello,
no es descabellado anticipar que la tendencia observada hasta
ahora pueda cambiar, disparándose especialmente entre la
población joven.
Los jóvenes adultos son un grupo poblacional que ha recibido poca
atención social. En este sentido, cuando se piensan, diseñan y
financian programas de prevención del consumo, los esfuerzos
suelen focalizarse en población adolescente que inicia su consumo.
Por otro lado, los esfuerzos sanitarios y económicos destinados al
tratamiento de los trastornos por uso de sustancias y otras
conductas adictivas tienden a focalizarse en población adulta. Y los
jóvenes adultos, de entre 18 y 25 años, quedan en el limbo.
En este contexto, surge el estudio META-S. Se trata de un proyecto
de investigación destinado a informar de los determinantes del
inicio y mantenimiento de las conductas adictivas (con y sin
sustancia) entre la población española de 18-25 años, a lo largo de
dos años naturales. Además, se pretende caracterizar los grupos de
riesgo para el desarrollo de adicciones empleando medidas de tipo
individual o psicológico y contextuales.
El proyecto se encuentra en la primera fase de estudio y cuenta con
la financiación de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional
sobre Drogas. Se está desarrollando en las Universidades de las
Islas Baleares, Oviedo y Zaragoza y contará con al menos 1 000
participantes. El equipo de trabajo, conformado por profesorado e
investigadores expertos en adicciones, invita a participar a todos los
jóvenes de entre 18-25 años que cursen sus primeros dos años de
grado en las Universidades mencionadas.
La prevención constituye una acción prioritaria que,
complementada con intervenciones que impactan en el contexto de
la persona, reduce los factores de riesgo y fomenta los factores de
protección. Conocer los determinantes de las conductas adictivas
permitirá guiar el desarrollo de estrategias para reducir y retrasar
la edad de inicio.
Este artículo, que ta,bién ha sido elaborado por Elena Gervilla –
Associate professor, Universitat de les Illes Balears-, Roberto
Secades Villa -Chair professor, Universidad de Oviedo-, Sara
Weidberg -Profesor Ayudante Doctor, Universidad de Oviedo-,
Víctor Martínez Loredo -Profesor ayudante doctor, Universidad de
Zaragoza- y Yasmina Castaño Martínez -Investigadora predoctoral,
Universitat de les Illes Balears-, ha sido publicado en The
Conversation.

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