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EL MODELO ISLANDÉS DE PREVENCIÓN

Fuente: lasdrogas.info
Polémica sobre el Modelo Islandés de Prevención, ¿Mito o realidad?

La European Society for Prevention Research (EUSPR) ha publicado recientemente un documento de posicionamiento donde se analizan las fortalezas y debilidades del famoso Modelo Islandés de Prevención (MIP) de alcohol y drogas entre la juventud, del cual hablamos ampliamente en dos divulgaciones el pasado 19 de diciembre y 23 de enero.

En su documento, la EUSPR afirma que le preocupa la difusión de dicho modelo considerando las limitaciones de la evidencia que sostiene las medidas implementadas. Aunque le reconoce fortalezas cómo la implicación de múltiples agentes, la oferta de actividades de ocio supervisadas, el enfoque de abajo hacia arriba, la adaptación a los resultados de las encuestas y la restricción a la exposición, ponen en duda que sea el responsable del descenso del consumo registrado en los últimos años en Islandia entre la población joven.

La EUSPR cuestiona la transparencia de la metodología del MIP, su potencial transferibilidad (sobre todo por cuestiones legales) y la validez de los datos ofrecidos. Según los autores del documento, el descenso en el consumo no es exclusivo de Islandia y por lo tanto cabe pensar que no puede atribuirse sólo al modelo de prevención. Además, el documento también plantea un exceso de comercialización del modelo.

El documento concluye que los componentes de la intervención del MIP se basan en principios de la prevención conocidos que requieren un marco previo “una política de alcohol firme y consecuentes, un sentido común compartido y unas opiniones predominantes en relación al consumo de alcohol (es decir, control social), y un sistema comprometido de juventud y educación”.

La respuesta de Planet Youth no se ha hecho esperar y es igual de contundente. Sobre las críticas a los componentes de la metodología y su transparencia, los responsables de Planet Youth afirman que dichos elementos se empezaron a poner en práctica a mediados de la década de los 90 y se han ido desarrollando y que son fácilmente accesibles.

Acerca de las acusaciones de exceso de comercialización, el documento aclara que es una organización sin ánimo de lucro y por lo tanto se cubren gastos pero no se desprende de ello unos beneficios.

Otra de las críticas vertidas en el documento de la EUSPR se refería a la transferibilidad del modelo. En su respuesta, Planet Youth aclara que el MIP no consiste en una serie de intervenciones específicas si no en un proceso colaborativo, una aproximación al diseño y a la implementación, que en el caso de Islandia se concreta en las famosas intervenciones mencionadas en el posicionamiento de la EUSPR. Esto tiene implicaciones en la transferibilidad del modelo, al tratarse de una forma de aproximar la prevención y no contenidos específicos resulta transferible a distintos contextos. La evaluación inicial es la que permite determinar cuáles son los objetivos que tiene sentido en ese contexto concreto.

En relación con la validez del MIP, el documento admiten la necesidad de seguir evaluando para poder tener resultados más robustos aunque recuerdan el reto que supone para la prevención ambiental calcular el impacto a nivel individual.

Finalmente, los responsables de Planet Youth manifiestan su acuerdo y preocupación con el mal uso de algunas administraciones del término MIP para justificar malas prácticas o vender en los medios de comunicación. Sin embargo, aclaran que ellos no son los responsables de dichas formas de proceder y que mantienen un contacto permanente con profesionales de distintos ámbitos para reforzar la práctica basada en la evidencia.

 

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