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«SABEMOS LO SUFICIENTE SOBRE EL CANNABIS MEDICINAL PARA NO TENERLE MIEDO»

Fuente: www.diariosur.es. DOMÉNICO CHIAPPE.

Hannah Deacon, madre del primer niño con un
tratamiento legal de cannabis en Reino Unido, visita
España para defender, junto a médicos, empresarios y
activistas, el derecho de los pacientes con enfermedades
crónicas o dolorosas.

Cuando apenas tenía ocho meses de nacido, Alfie Dingley tuvo su
primera convulsión. Los ataques no dejarían de repetirse durante un
mes. En un hospital de Londres, la madre de Alfie, Hannah Deacon,
supo que su hijo sufría una forma rara de epilepsia, que también
causa retraso cognitivo y sensorial. Esta enfermedad producida por

una mutación genética no tiene un tratamiento efectivo conocido. Sólo
las dosis intravenosas de esteroides lograron detener las convulsiones
del bebé. «Probamos todo tipo de medicamentos contra la epilepsia,
la dieta cetogénica y otros fármacos inmuno moduladores», recuerda
Deacon. «El único tratamiento que detuvo los ataques fueron los
esteroides, una terapia que resulta peligrosa a largo plazo».
Desde entonces las secuencias epilépticas se repetían cada semana.
«Causaban cientos de convulsiones», describe Deacon. «En 2017
decidimos mudarnos a Holanda, para intentar con el cannabis
medicinal, donde era legal, a diferencia del Reino Unido. Vivimos allí
cinco meses y Alfie tuvo una respuesta fantástica. Pasó 41 días sin una
sola convulsión y, cuando ocurría alguno, era menos intenso y más
fácil de controlar». El tipo de cannabis que ayudó a Alfie fue una
variedad del ‘Cannabis sativa’, comercializada bajo la marca
‘bedrolite’ desde 2014 y con buena fama para tratar enfermedades y
aminorar el dolor por su alto contenido de cannabidiol y práctica
ausencia del constituyente psicoactivo THC.
«Hay enfermedades en las que se ha probado con evidencia científica
el éxito de los tratamientos con cannabis», sostiene Janosch Kratz,
médico del centro especializado Kalapa Clinic, que vive a caballo entre
Barcelona y Berlín, donde sí es legal recetar cannabinoides y son
sufragados por el sistema de salud. «Los dolores crónicos y
neuropáticos, epilepsia, espasticidad, náuseas y vómitos provocados
por la quimioterapia y la estimulación del apetito en personas con
VIH. En otros trastornos se está estudiando, como en la ansiedad, el
estrés o el insomnio».
En febrero de 2008, Alfie volvió a casa. «Durante seis semanas
buscamos la dosis adecuada, hasta que los ataques de Alfie
comenzaron a remitir», afirma su madre, ahora activista para la
legalización del cannabis terapéutico con la asociación End Our Pain
(Poner fin a nuestro dolor). Deacon comenzó a contar su historia para
lograr que la terapia con cannabis continuara en Reino Unido, de
manera legal y con recetas de la seguridad social.
Salió en televisión. «Hubo un gran apoyo del público», mantiene
Deacon, que participará en el congreso Cannabis Europa, que se
celebra este lunes en Madrid. «Siempre hablo del impacto traumático

que produce vivir con un niño con epilepsia severa, porque es
importante que las personas comprendan su gravedad y la
importancia de administrar un medicamento efectivo».
Estigma y bicicleta
La sociedad inglesa escuchó el reclamo de Hannah Deacon, y ella pudo
volver a Holanda en julio y regresar con el aceite de cannabis, que
pasó por la aduana sin problemas. «Fue muy especial», dice. «Alfie
fue la primera persona en lograr una receta legal de cannabis». Sin
embargo, ahora falta que otras familias puedan tener el mismo
privilegio.
«En los casos crónicos, el cannabis terapéutico se administra en
aceites, ya sean orales o sublinguales, que produce un efecto estable»,
explica Kratz. «Pero en crisis agudas de dolor se recomienda la
inhalación, pues el aceite tarda 45 minutos en hacer efecto. Se usan
inhaladores especiales, pues no se trata de liar porros o mezclar con
tabaco. En un 75% de los casos en Alemania se prescribe contra el
dolor».

Los padres en la misma situación que Deacon se han organizado, y con
ella a la cabeza, piden apoyo para obligar a Boris Johnson a aprobar el
uso de cannabis medicinal. Ya superó las 600 mil firmas. «Creo que
sabemos lo suficiente sobre el cannabis medicinal para no tenerle
miedo», reflexiona Deacon, que también dirige la organización
británica Medical Cannabis Clinicians Society. «Los médicos deben
tratarlo como cualquier otro medicamento, sólo que tiene menos
efectos secundarios y menos peligros asociados. Pero todavía existen
estigma y miedo en torno al cannabis, y la educación es clave ahora.
Nuestro objetivo es educar a tantos médicos como sea posible».
En países como España, con una buena parte de la población con más
de 65 años, el cannabis terapéutico tiene «mayor potencial», asegura
Kratz. «Suelen presentar síntomas, como dolor o insomnio, que se
pueden controlar bien con cannabis. Además, con más de 70 años
suelen estar polimedicados, y el cannabis puede reducir la toma de
otros medicamentos. Los estudios en países europeos donde estos
tratamientos son legales se observa que la mayoría de las
prescripciones es para gente de la tercera edad».
Alfie, que ya tiene ocho años, va todos los días a la escuela, a pesar de
tener las «dificultades de aprendizaje» que también ocasiona su
enfermedad. A Alfie le gusta montar bicicleta y andar a caballo y,
aunque las convulsiones surgen ocasionalmente, «se recupera
rápidamente y no hace falta ir al hospital», dice su madre. «Ahora es
un niño muy feliz y ama su vida. Eso es todo lo que siempre hemos
querido».

 

 

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