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EL TRIÁNGULO DE LA MARIHUANA EN ESPAÑA ESTÁ EN VALENCIA

Fuente: www.lasprovincias.es. Manuel García.

Carlet, Alzira y Alberic, entre las cinco zonas del país con mayor cultivo y tráfico de esta droga.

«Sería una de las cinco zonas más activas de toda España». Quien pronuncia esta frase lo hace desde la experiencia de más de una década trabajando desde la Policía Nacional de Alzira en la lucha contra el tráfico de drogas. El triángulo imaginario que formarían las localidades de Alzira, Alberic y Carlet, en la comarca de la Ribera, tiene el dudoso honor de estar en este ‘top 5’ nacional por lo que respecta al cultivo y distribución de la marihuana. A lo largo de los últimos ocho años las cantidades de plantas requisadas han ido aumentando paulatinamente y superan las 23.000 desde el año 2012, con más de 2.000 kilos de marihuana surgidos de las mismas. Uno de los datos que más llama la atención es que en apenas tres años (de 2015 a 2018) la cantidad de kilos requisado casi se ha duplicado al pasar de más de 396 a 686 en el total del pasado año.

El grupo 1 de la Policía Nacional de la Comisaría de Alzira-Algemesí, que se dedica a perseguir ésta y otras drogas, resalta la gran actividad que se da en estos municipios, donde se convierte en un modo de vida para muchos. El cultivo y distribución de marihuana se ha saldado ya con un buen número de operaciones, en colaboración con la Guardia Civil, y no prevé detener las actuaciones en las próximas semanas en estas localidades, donde no dejan de localizarse focos de cultivo y distribución.

Alzira, Carlet y Alberic, y posteriormente La Barraca d’Aigües Vives, han sido los escenarios en donde se han realizado estos grandes despliegues policiales con decenas de agentes que han permitido la detención de varias personas y el hallazgo de cientos de plantas de marihuana.

«No tengo otra manera de ganarme la vida»

«No hay trabajo, yo estaría encantado, pero no tengo otra forma de ganarme la vida». José S. es un vecino del barrio del Cortijo de Carlet donde hace pocas fechas se produjo una redada. Entiende la acción policial pero pide que se le comprenda también a él. Así, relató algunas de las explicaciones que efectúa cuando los agentes acceden a estos domicilios y habla con ellos: «¿Me puedes decir qué cojones hago? Tengo una familia con niños y no tengo otra fuente de ingresos. Búscame tú un trabajo», espetan a los agentes. No en vano, el beneficio obtenido por estas acciones no es pequeño: «Uno de los detenidos nos dijo que con estas 107 plantas podría sacarse entre 3.000 y 4.000 euros mientras que otro planeaba sacar unos 120.000 euros al año», explicaron fuentes policiales. El método que usan algunos traficantes es tan sencillo como detectable: «Uno de ellos ponía un pañuelo rojo visible cuando no tenía material y uno verde cuando sí tenía».

¿Y dónde va esta marihuana? Aunque pudiera parecer lo contrario, el consumo doméstico es minoritario, ya que se considera que se exporta el 70% de la producción por el mayor precio. La operación que se realizó en julio del pasado año cerca del cementerio de Alzira, con unas 7.500 plantas requisadas tras las sospechas registradas a causa del fuerte olor en la zona, es una de las mayores realizadas por la Policía Nacional. Las sospechas de los agentes es que, en este caso, toda la marihuana sale de España y va a mercados extranjeros, donde los precios que se pagan son mayores. «Aquí por un kilo de marihuana te van a pedir unos 1.300 euros mientras que en países como Italia fácilmente se puede doblar esta cantidad y llegar a los 2.600», señalan fuentes policiales. Lituanos, hispano-franceses, «y últimamente también chinos, que son muy discretos», se han metido en este negocio ilícito. Los golpes policiales registrados en los últimos meses han provocado un aumento en el precio de la marihuana.

«Fumar marihuana tampoco está mal visto». La Policía Nacional lamenta la perspectiva que la sociedad en general tiene hacia esta droga. Los menores son un suculento mercado para los productores e inician un camino que puede acabar con drogas mucho más peligrosas como la heroína y la cocaína, que consumen quienes ya superan los 20 años. Quienes superan los 40 optan de manera mayoritaria por la cocaína.

Los investigadores creen que el 70% de la droga va al extranjero, donde el precio se duplica

Los agentes también quisieron poner el punto en la relación entre violencia de género y marihuana, «ya que muchos malos tratos vienen por el consumo de drogas y alcohol». «Haría falta que la gente lo viera como lo que realmente es: una droga», resumen. Desde la Policía Nacional también quisieron destacar la buena colaboración que mantienen con la Guardia Civil y con las policías locales.

La falta de un depósito judicial propio en la comarca propone que en el caso de estas operaciones surja otro problema. ¿Qué hacer con el material que se incauta? Con las plantas hay menos dificultades ya que acaban quemándose. Pero, ¿qué hacer con los 103 focos con sus correspondientes balastros, los 13 aparatos de aire acondicionado y los dos ventiladores, por ejemplo, que hallaron en Alzira? Los agentes no tienen otra opción que destruirlo y dejarlo en el espacio en que estaban hasta la celebración del juicio. Los agentes reconocen que cuando los medios de comunicación publican noticias de desmantelamientos de plantaciones ilegales «se produce un aumento de las comunicaciones que recibimos sobre estos casos». Así, dejan abierta la posibilidad de que quien conozca algún caso similar pueda comunicarlo en la dirección de correo electrónico [email protected]

Incendios y apagones por enganches ilegales

La necesidad de energía de los cultivos de marihuana provoca problemas en el suministro eléctrico en los municipios al producirse enganches ilegales. Desde La Barraca d’Aigües Vives, el propio Ayuntamiento reconoce que estas acciones ilícitas provocan que la red no pueda soportar la demanda y se produzcan bajones de tensión y apagones, con lo que se perjudica al resto de la ciudadanía. De este modo, los vecinos se quedan sin luz y los semáforos dejan de funcionar. En este término, hace pocos días se produjo una detención y la investigación preveía la detención de otra persona. La colaboración de Iberdrola con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado resulta fundamental a la hora de determinar las viviendas en las que el consumo supera los niveles normales. Si una vivienda normal puede consumir entre 5 y 8 kilovatios, el hecho de que se superen los 12 ya supone una llamada a la puerta por parte de la Policía Nacional mientras que cantidades de hasta 50 y 60 suponen la petición de un mandato judicial. Los agentes reconocen que en casi todos los casos el recibimiento que tienen se mueve entre la resignación y el lamento por haber sido descubiertos.

A pocos kilómetros, en la ciudad de Alzira, fuentes policiales explicaron que un conocido restaurante ha denunciado problemas en el fluido eléctrico con bajones de tensión y apagones. ¿La causa? «Según hemos podido comprobar gracias a los datos que nos facilita Iberdrola, muy cerca de este restaurante hay vecinos que han efectuado enganches ilegales a la red», explica C. C., responsable del grupo 1 de la Policía Nacional alcireña. Esta sobrecarga de la red también ha provocado incendios en algunos postes eléctricos del barrio alcireño de l’Alquerieta, uno de los puntos donde se produjo el desmantelamiento de siete plantaciones de marihuana, con un total de 2.035 plantas, como reconocen los investigadores. Además, otras 22 familias se engancharon de manera ilegal a la red eléctrica: «En el caso en que veamos que hay niños pequeños en las familias les invitamos a que regularicen su situación cuanto antes», señalan desde el grupo policial, una forma de evitar peligros mayores.

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